
On the International Day of Women in Diplomacy, we celebrate the women whose leadership, expertise, and commitment continue to shape global cooperation, peace, and health.
Women have always played a vital role in diplomacy, yet representation gaps remain. As of 2024, women accounted for just 21% of Permanent Representatives to the United Nations (Source: UN), and between 1992 and 2019, women made up only 13% of negotiators in major peace processes worldwide (Source: Council on Foreign Relations (CFR)). Despite these challenges, women diplomats continue to drive change, build bridges, and strengthen multilateral action.
We recognize that more inclusive diplomacy leads to stronger institutions, better decisions, and more effective responses to global challenges. As we mark this day, we celebrate the women whose voices, leadership, and vision are helping shape the future of global health and international cooperation.
Today, we take the opportunity to feature the reflections from inspiring women in diplomacy whose words remind us of the power of representation, collaboration, and leadership:
There are many exceptional women engaged in global health negotiations, playing key roles representing their countries, bridging differences and finding solutions. I do find it is still often the male diplomats that are most vocal in our discussions, and I think it’s really important for us all to be conscious of that and work to amplify and empower the critical contributions of female colleagues.
La participación de las mujeres en las negociaciones y debates internacionales sobre salud global no solo es evidente, sino también indispensable. Según datos del Banco Mundial, en 2024 las mujeres representábamos el 49,7 % de la población mundial. Si ocupamos una proporción significativa del mundo, debemos ocupar esa misma proporción en las discusiones e intercambios, tanto desde la institucionalidad como desde las organizaciones de la sociedad civil.
En algunas instancias oficiales, como las representaciones diplomáticas y los puestos de liderazgo en organismos internacionales, ya se observa un aumento en la participación femenina. De acuerdo con datos de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, a julio de 2025, 63 de los 209 Representantes Permanentes y Observadores ante la ONU en esa ciudad son mujeres; asimismo, 22 mujeres ocupan 42 puestos de liderazgo en entidades de la ONU y otras organizaciones internacionales con sede allí.
Si bien estos avances son alentadores, aún queda mucho por hacer. Es fundamental que las delegaciones incorporen más voces femeninas, garanticen una representación inclusiva de los distintos grupos y procuren que estas voces no solo participen en los debates, sino que también se reflejen en sus resultados.
In my work, I have dealt with issues related to the support of victims of terrorism, where access to healthcare, psychosocial support and rehabilitation are essential for recovery and restoring dignity. These experiences have reinforced my understanding that health is not only a humanitarian concern, but also a key pillar of peace, justice and long-term stability.
I could say that we are seeing more women becoming increasingly vocal and present in global health negotiations. At the same time, I believe their growing role is not simply about gender, but about the expertise, determination and leadership they bring to the table.
I see women becoming not only more vocal and engaged, but also increasingly present in leadership roles across key multilateral spaces. This is an encouraging trend, and I am optimistic that this year we may see the election of a female Secretary-General of the United Nations—ideally from the GRULAC region.
Diversity in multilateral leadership is essential, not simply as a matter of equity, but because it brings a broader range of perspectives and experiences to decision-making. At a time when the world is undergoing profound change, ensuring that different voices are represented at the highest levels is critical to maintaining the effectiveness, legitimacy, and relevance of the multilateral system.
Si creo que las mujeres han adquirido mayor protagonismo en las negociaciones en materia de salud, y aunque hay avances, este progreso ha sido gradual y se mantiene frágil, porque, aunque las mujeres constituyen mayoría en la fuerza laboral, seguimos siendo minoría en los puestos de liderazgo, se sabe que, a nivel mundial las mujeres representan cerca de un 70% del personal sanitario y social, pero solo ocupan el 25% de los cargos de alto nivel , puntualmente en América Latina y el Caribe, a junio de 2024, solo cerca del 31% de los ministerios de salud estaban liderados por mujeres.
Considero importante destacar que dentro de las barreras persistentes al ascenso de las mujeres a posiciones donde su voz sea decisiva se ve obstaculizado por sesgos de género en la contratación, la carga desproporcionada del trabajo de cuidado no remunerado, temas de permisos por maternidad, muchas lideresas reportan que, cuando son asertivas o directas en las discusiones, a menudo son tildadas de “agresivas”, un adjetivo que no se utiliza con sus colegas masculinos, para la muestra vemos en la película “El diablo viste a la moda” como se señala a Miranda como una mujer déspota y desalmada por el simple hecho de tener carácter.
Algunas fuentes señalan que cuando las mujeres participan en el liderazgo, los resultados en salud mejoran, ya que aportan perspectivas sobre derechos sexuales y reproductivos, violencia de género y necesidades específicas de comunidades marginadas que a menudo son ignoradas en planes y políticas.
Definitivamente, creo que las mujeres están siendo más vocales y se están haciendo más presentes en los procesos de negociación y las discusiones importantes en torno a la salud global.
En las relaciones internacionales, me ha ayudado mucho ver el ejemplo de mujeres líderes en este ámbito, que han marcado la diferencia, y sirven de inspiración y un modelo a seguir. También, contar con el apoyo y la confianza depositada por parte de mis superiores ha sido fundamental.
My background is in international law – I fell into global health twenty years ago via the Framework Convention on Tobacco Control and have poured most of my effort into this field since then. I feel incredibly privileged to have worked on many different health topics across a range of organisations. I think it’s among the most impactful and meaningful areas in the multilateral system.
A lo largo de la formación en Relaciones Internacionales, es común encontrar un discurso reiterado centrado en la diplomacia desde una perspectiva tradicional: existe una fuerte tendencia a asociar esta carrera exclusivamente con el servicio exterior. Sin embargo, el ejercicio profesional puede desarrollarse desde múltiples espacios.
En mi caso, tras ocho años de experiencia en el ámbito de la salud pública y la diplomacia en salud, sentí la necesidad de cursar una maestría en salud pública. No surgió por la falta de conocimientos, sino más bien como una forma de respaldar y sistematizar lo aprendido en la práctica. La salud pública es, por naturaleza, interdisciplinaria, con múltiples enfoques y factores; es un campo que “habla todos los idiomas”, donde las mejores ideas pueden surgir desde cualquier contexto.
Además, he tenido la oportunidad de constatar que cualquier país, independientemente de su tamaño geográfico, poblacional o económico, tiene la capacidad de incidir en la mejora de la salud global. Este proceso se enriquece, precisamente, al integrar voces diversas, que aportan distintas perspectivas a los desafíos comunes.
What has brought me here has been determination, resilience and the constant desire to move forward in a highly competitive world. Being a single mother, together with facing my own health challenges, taught me discipline, perseverance and the strength to keep going. Rather than being obstacles, these experiences became a source of strength, making me more resilient, determined and confident in the path I have chosen.
For more than three decades, my work has been, and continues to be, rooted in international relations and multilateral diplomacy, across human rights, development, trade and security. Throughout this work, health has been a cross-cutting issue, closely linked to human dignity, resilience and sustainable peace. I could say that the diversity of my professional and personal experiences has given me a broader perspective and enriched my understanding of the important role women play in addressing global challenges.
A combination of many factors. My academic background certainly played an important role—I studied Political Science, Latin American Development, and later International Relations and Diplomacy. Before joining the foreign service, I spent several years working in civil society, primarily on democracy-related issues, which gave me valuable experience and reinforced my interest in public service.
There was also an element of good fortune. I applied to Peru’s foreign service, was accepted, and after a few years was appointed to the Vice Minister’s Cabinet and later posted to Geneva.
Finally, I have been fortunate to benefit from the guidance of mentors who believed in me and gave me opportunities to grow professionally, refine my skills, and ultimately have the distinct honor of representing Peru at this level.
Lo que me ha llevado hasta aquí ha sido una combinación de interés y perseverancia, curiosidad y la disposición a salir de los caminos tradicionales. Mi trayectoria no ha seguido una sola línea definida—ni exclusivamente en relaciones internacionales ni únicamente en salud—sino que se ha construido a partir de una perspectiva interdisciplinaria que integra elementos de diplomacia, de cultura, de economía. Esto me ha permitido abordar los desafíos con una mirada más amplia, conectando políticas, personas y realidades prácticas de una manera que difícilmente surgiría desde un solo ámbito, la aplicación de las Relaciones Internacionales permite esa amplitud.
Lejos de considerar la ausencia de un recorrido puramente en relaciones internacionales o en salud como una limitación, la veo como una fortaleza. Me ha exigido aprender de manera continua, adaptarme y tender puentes entre distintas áreas de conocimiento. Este proceso también ha profundizado mi comprensión sobre la complejidad de los problemas globales, especialmente aquellos que afectan de manera desigual a los países según su contexto, acceso y oportunidades, sobre todo en una región tan desigual como Centroamérica.
Igualmente, es importante destacar la resiliencia: me ha tocado enfrentar momentos de incertidumbre, abrirme paso en espacios donde inicialmente no me veía y mantener un compromiso constante por contribuir de manera significativa. Estoy convencida de que esta diversidad de experiencias es precisamente lo que enriquece el campo. La presencia de mujeres con trayectorias diversas—ya sea en relaciones internacionales, en salud o en otras disciplinas—fortalece nuestra capacidad colectiva para innovar, colaborar y responder a los desafíos globales con empatía y creatividad.